|
Escrito por Alberto Sanchez Conde
|
|
Viernes 05 de Febrero de 2010 14:39 |
Yo iba por el bosque, cuando de repente vino un lobo y en vez de comerme me dijo.... -¿A dónde vas? -A dar una vuelta. Le dije
-¿Qué hace un chico tan guapo andando por estos peligrosos bosques?. -El destino es sabio y sabrá porque me ha traído hasta aquí. si quieres, puedes acompañarme en mi travesia. -Vale, conozco muy bien estas zonas. Me dijo el cariñoso lobo. El lobo me empezó a dar conversación hasta que yo me di cuenta de que nunca nos deteníamos a pesar de que el sabía que yo estaba interesado en observar el lugar, nunca dijo a donde ibamos y pretendía que le siguiera en todo momento. Esto me resultaba muy extraño porque, ¿que hace un lobo hablando? y encima llevandome a donde el quiere, en ese momento me detuve y le dije que quería volver a mi casa, ya era tarde. -Todavía no te puedes ir no has visto ni la mitad. Me dijo el lobo -Lo siento mucho, pero me tengo que ir. El lobo pareció enojarse con esa idea y de repente se abalanzó sobre mí y me intentíó morder y yo rápidamente con un palo que había al lado lo aticé hasta que huyó. Fué en ese momento cuando volví a mi casa y me di cuenta de que no había que hacer caso a desconocidos y mucho menos si son lobos que hablan, porque en ningún momento quiso ayudarme. ¡SI NO COMERME! Por eso cuando dije que el destino me llevaba hacia allí era para aprender esta lección. Alberto Sanchez Conde 1º De Bachillerato
|